Que la Sang no arribi al riu
Siéntate a mi lado, es preciso que charlemos. Sin despedazarnos, como dos lobos hambrientos. Vamos a imponernos como adultos una tregua. Yo sé que podemos. Porque esto no es la guerra. Es sencillamente la ocasión de aclarar todo amistosamente, no es posible de otro modo. Vamos a esconder las uñas, a guardarnos las espadas. Mira […]